Consejo Genético
DIAGNÓSTICO PRENATAL EN LA MUJER PORTADORA:
Tras la confirmación de la condición de portadora de hemofilia, pueden proponerse a la mujer las distintas alternativas de diagnóstico prenatal, exponiendo claramente los riesgos y ventajas de las distintas técnicas. Entenderíamos pues por el diagnóstico prenatal todas aquellas pruebas que se realizan a una mujer portadora de hemofilia una vez confirmado un embarazo con objeto de conocer antes del nacimiento si el hijo concebido es o no hemofílico.
El primer paso en el diagnóstico prenatal es determinar el sexo fetal. En el caso de que el sexo sea femenino no se necesita ninguna precaución en especial, lo cual aliviará la ansiedad de los padres.
TECNICAS DE DIAGNOSTICO PRENATAL EN HEMOFILIA
La investigación con relación al diagnóstico prenatal se centra en el análisis genético realizado en pequeñas cantidades de células fetales que circulan en la sangre de la madre, lo cual hace posible el diagnóstico prenatal con una simple extracción de sangre materna evitando riesgos para la madre y el feto; si el feto es mujer no habrá que realizar ninguna prueba más. Esta técnica debe de realizarse a partir de la 8ª semana de gestación hasta la 10ª.
Cuando ésta primera técnica determina que el feto es varón, existe otra técnica empleada en la actualidad para el diagnóstico prenatal es la llamada biopsia de vellosidades coriónicas. Consiste en la obtención, con la ayuda de un ecógrafo, de un pequeño fragmento de tejido de la placenta a través del cuello uterino o de la pared del abdomen entre la 11ª y 13ª semanas de gestación (puede realizarse antes pero no es recomendable debido a mayor riesgo de malformaciones fetales). El riesgo de aborto ligado a esta técnica es de un 1%.
Los resultados se obtienen en una o dos semanas. Su principal ventaja con respecto a otras técnicas es que los resultados están disponibles en el primer trimestre de gestación, lo cual ofrece la posibilidad de interrumpir el embarazo durante el mismo en el caso de que se detecte alguna anomalía, es decir que el feto varón sea portador del gen que causa la hemofilia.
TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA EN HEMOFILIA
Las técnicas del diagnóstico preimplantacional son técnicas que permiten estudiar características genéticas del embrión antes de que se produzca su implantación en el útero.
Están pensadas para aquellas parejas que poseen un riesgo elevado de trasmitir a su descendencia una determinada enfermedad genética.
En el caso de la hemofilia, actualmente no es posible detectar en la sanidad pública (sí en la sanidad privada) aquellos embriones que son portadores del cromosoma X causante de la hemofilia, pero sí es posible conocer el sexo de los embriones desde los primeros estudios embrionarios. Así pues, mediante las técnicas de diagnóstico preimplantacional podemos seleccionar los embriones de sexo femenino que son los únicos que no pueden estar afectos. Un 50% de los embriones femeninos serán sanos, pero portadores de la hemofilia y el otro 50% serán sanos y no transmitirán la enfermedad. De esta manera se impide la gestación de un varón que en un 50% de los casos estaría afecto de la hemofilia.
La ventaja del diagnóstico preimplantacional frente a los tradicionales métodos del diagnóstico prenatal consiste en que la selección de sexo se realiza antes del consiguiente embarazo, evitando de esta forma un aborto terapéutico cuando se diagnostica que el feto es varón.
Se han descrito otras técnicas de selección de sexo en las que se pretende realizar la selección en la muestra del semen intentando separar los espermatozoides que poseen el cromosoma X, que son los que darían lugar a un embrión de sexo femenino, y los que poseen el cromosoma Y que darían lugar a los embriones de sexo masculino. Estas técnicas todavía no ofrecen resultados satisfactorios.
Para la realización de un diagnóstico preimplantacional es necesario practicar un ciclo de fecundación in vitro. Hormonalmente se induce una hiperestimulación ovárica con el fin de obtener más de un óvulo maduro y ovocito. La extracción de los ovocitos se realiza puncionando los ovarios por vía vaginal con seguimiento ecográfico, pudiendo realizarse esta punción de forma ambulatoria, sin necesidad de ingresar en la clínica.
Los ovocitos se inseminan con una muestra de semen de la pareja, previamente preparada para separar los espermatozoides con mayor capacidad fecundante (móviles y maduros), cada ovocito se insemina con 100.000 espermatozoides móviles, de los cuales solo uno puede fecundar el ovocito. Al día siguiente, se comprueba la fecundación y se continuará el cultivo in vitro de los embriones hasta que alcancen un estadio de 6-8 células, aproximadamente al tercer día de la fecundación. En este momento se realiza la biopsia embrionaria, que consiste en la extracción de una o dos células de cada embrión para poder ser analizadas. La identificación del sexo de las células se realiza mediante la técnica de hibridación in situ por fluorescencia que consiste en aplicar unas sondas específicas (marcadores) que permiten visualizar el cromosoma X el cromosoma Y en distinto color.
El desarrollo de los embriones no se ve alterado por la biopsia y se mantienen en cultivo hasta disponer de un diagnóstico, momento en el que se realiza la transferencia al útero de embriones sanos.
Estas técnicas tienen algunas limitaciones, unas relacionadas con el procedimiento de la fecundación in vitro y otras consecuencias de la propia técnica como son:
- Número de ovocitos disponibles: En ocasiones, sólo es posible obtener de las mujeres un bajo número de ovocitos por ser éstas poco respondedoras a la medicación que induce la hiperestimulación ovárica. Esto conlleva la obtención de pocos embriones para analizar, lo que limita la posibilidad de transferir algún embrión sano.
- Calidad embrionaria: La presencia de embriones de baja calidad ocasiona que sólo algunos puedan dividirse adecuadamente y alcanzar un estadio de 6-8 células morfológicamente aceptable que permita su posterior desarrollo e implantación.
- Eficacia de la Hibridación: En ocasiones, la obtención de resultados es complicada, tanto por defecto de la técnica en sí como por la dificultad en la interpretación de sus resultados. En estos casos, es recomendable no transferir estos embriones.
Por ello después de la implantación de los embriones se realiza de nuevo consejo genético, explicando las limitaciones de la técnica.
